Mis aulas permanecerán abiertas a tiempo completo. Durante este curso intentaré llevar adelante un
diario de clase, como apoyo a la enseñanza presencial de mis alumnos.
Las aulas estarán abiertas a todos los curiosos, bien o malintencionados, que quieran asomarse a ellas. Como si de una
taberna de
grammaticus se tratara.
Los maestros romanos no sufrían, por cierto, el tormento del polvo de las escuelas, pues daban sus clases en pisos intermedios abiertos de par en par a todos los vientos o directamente al aire libre, en medio de la calle o separados de ésta solamente por una cortina.
Ludwig Friedländer, La sociedad romana.

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